Cartel Castellón 2015El pasado mes de noviembre se celebró una nueva jornada de puertas abiertas en el Aeroclub de Castellón. Durante los días 14 y 15 el público pudo acercarse una vez más a sus instalaciones en el Aeródromo de El Pinar para poder disfrutar de una bonita jornada aeronáutica. Como vienen haciendo cada año, la jornada tuvo carácter solidario. En esta ocasión se recogieron donativos para AFDEM (Asociación de Familiares para los Derechos de las Personas con Enfermedad Mental). Igualmente, como también es habitual allí, el Aeroclub obsequiaba con un vuelo de divulgación a quienes hicieran un donativo mínimo de 15€. Ni que decir tiene que eso suele generar largas colas para acceder a las avionetas, las cuales no paran de despegar y aterrizar durante toda la jornada. Este año había más aparatos disponibles que en ocasiones anteriores, para que todo el mundo pudiera disfrutar de unos minutos de vuelo. De hecho, durante esos dos días, se registraron bastantes más operaciones que en muchos aeropuertos comerciales y la zona de embarque era un incesante ir y venir de aviones. Si a eso le sumamos las operaciones normales del campo, incluyendo los contínuos vuelos de lanzamiento de paracaidistas, tenemos unas jornadas de lo más animadas.

TL-96 Star

TL-96 Star

En mi caso sólo pude asistir el sábado, supongo que la afluencia de público sería menor que el domingo. Además, respecto a otros años, hay que decir que había menos variedad en la estática. En cambio, el número de vuelos se incrementó considerablemente al haber más aviones a disposición de los vuelos de divulgación (más si tenemos en cuenta que el año pasado el viento impidió volar durante toda la mañana). De hecho era casi imposible encontrar un momento en que no hubiera un avión aterrizando o despegando, sin duda todo un alarde de coordinación. Conseguir encajar los vuelos de divulgación con el tráfico ajeno a la jornada, los lanzamientos de paracaidistas y los vuelos en ala delta, no debe ser tarea sencilla.

Ya que lo menciono, me sonaba haber visto en otras ocasiones material de promoción de vuelos en ala delta, intuía que tenía que haber formas para volar sin tener que recurrir a las típicas laderas para despegar, sin embargo no había tenido ocasión de ver hasta ese día el procedimiento en directo de la mano de Sky Gliding Xtrem (admito que soy bastante desconocedor de todo lo que suponga volar sin motor, así que pido disculpas si digo algo inexacto). Supongo que debe ser bastante similar al método utilizado para hacer despegar planeadores desde el suelo sin tener que usar un avión de remolque. Un cable desenrollado a lo largo de la pista, a un extremo el ala delta y al otro un torno recogiendo el cable. Siguiendo la misma mecánica que para elevar una cometa, se recoge el cable a gran velocidad remolcando el ala delta a la vez que se eleva. Al llegar a determinada altura, suelta el cable y sigue su vuelo (en el vídeo se puede ver el proceso).

Algo con lo que estaba más familiarizado era con los saltos de Skytime, cuya Pilatus Porter no paró de subir y bajar en ningún momento. Bien es cierto que me sorprendió bastante la forma de descender, lanzándose en picado para recoger en el último momento y tomar tierra de forma suave, asegurándose de estar embarcando a otra tanda de paracaidistas cuando los saltadores anteriores apenas acababan de tomar tierra (también se puede ver en el video). Lo que viene siendo aprovechar el tiempo al máximo.

Salto tándem

Secuencia de uno de los muchos saltos tándem de la jornada. Las expresiones de satisfacción de quienes lo probaban lo dicen todo sobre la experiencia.

 

Beechcraft F33A Bonanza

Beechcraft F33A Bonanza

Como comentaba al principio, los aviones fueron algo escasos y no hubo tantos como en ocasiones anteriores (al menos el sábado). Las Piper del Aeroclub, alguna Cessna, varios ULM… Incluso un trike y un autogiro. En estática se pudo ver de cerca un Air Tractor, la Pitts del Club Acrobático Mediterráneo y un helicóptero medicalizado Augusta A109E Power. También se dejó ver un Bell 212 que dejó allí a una brigada forestal, obsequiándonos posteriormente con un vuelo lateral hasta su estacionamiento. Quizá lo más destacable (al menos para mi gusto) fuera la Bücker Jungmann del Real Aeroclub de Valencia (la EC-GCE), que también estuvo subiendo y bajando durante todo el día. Admito que me hacía gracia cuando lucía su anterior decoración de Patrulla Águila, pero bueno, una Bücker siempre es una Bücker, vista como vista. La verdad es que, al tener la mayoría de aparatos ya de otras ocasiones, no me prodigué demasiado con las fotografías, preferí dedicarme un poco más a grabar videos.

Arrancando la Bücker

Arrancando la Bücker

La Bücker regresando de otro vuelo

La Bücker regresando de otro vuelo

No sólo en las pistas había cosas para ver. En el hangar se pudo contemplar también una exposición de diversos modelos de drones, pudiendo incluso probar nuestra habilidad con un completo simulador. Recordemos que en esta ubicación es posible también aprender a pilotar RPAs.

Tal vez en lo estrictamente aeronáutico no fuera un evento de la talla de los grandes festivales o las JPAs en bases militares, sin embargo, como siempre digo, estas ocasiones son ideales para disfrutar de la aviación de otras formas. Puedes relajarte y tomarte tu tiempo, sin el agobio de una plataforma atestada. Puedes estrechar lazos con conocidos o charlar con más tranquilidad con pilotos (no como cuando estás en un evento con varios miles de personas, la mitad haciendo cola en el mismo avión que quieres ver). En mi caso aproveché para irme con los sobrinos pequeños, uno de los cuales se estrenaba viendo aviones de cerca. Esto también condiciona un poco, ya que has de adaptarte a su ritmo, horario y necesidades, pero también brinda la ocasión de verlo a través de sus ojos. No hay nada como dejarles una cámara y comprobar luego lo que les llama la atención, lo que van descubriendo. En cierto modo es como “redescubrir” la aviación. Tratando con niños, creo que sus primeras veces es mejor que sean con pequeñas dosis. Salvo que alguien lleve ya el “gen aeronáutico” desde la cuna, está claro que una jornada de cuatro horas en una base aérea, atestada de gente, con calor, reactores a plena potencia… es mucho pedir para los más pequeños. En cambio unos poquitos aviones, sin demasiado ruido, pudiendo mirar y tocar de cerca… y con unos castillos hinchables a mano para cuando se le pase el interés inicial, pueden ser sinónimo de un gran día. Si le gusta tendrá cientos de ocasiones para repetir en su vida. Si no le convence… bueno, al menos no será demasiado traumático y se podrá volver a probar suerte más adelante. En mi caso no pude estar tan pendiente como me hubiera gustado, tocaba centrarse más en vigilar que los peques no se metieran en ninguna zona comprometida, que no tocaran más de la cuenta, contestar a sus interminables preguntas… Pero todo entra en la diversión, siempre he pensado que lo único mejor que disfrutar de la aviación, es mostrársela a los demás para que la disfruten también. Y si son pequeños, es una apuesta segura. ¿Qué niño no disfruta como un ídem pudiendo campar a sus anchas (casi) entre aviones?

Niños y aviones: una combinación ganadora.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Sígueme en Twitter