Ayer volvieron a poner por La 2 la película Alas Rotas, un film de hace diez años que, si algo tiene de especial, es que no gusta a NADIE, pero absolutamente a NADIE que lo haya podido ver. Cada vez que surge el tema en algún foro no hay descalificativos suficientes para dedicarle. Y lo mejor es que no sólo cae mal entre el público y los aficionados a la aviación, aún no he oído a ningún militar decir una palabra medianamente amable ante esta atrocidad (eso sí, palabros malsonantes… infinidad). Y no les culpo, creo que en la última década ninguna película ha dejado en peor lugar a nuestro Ejército del Aire. Y más concretamente, a la Patrulla Águila.

Argumento

Este mal llamado “Top Gun a la española” (o bien llamado, según se mire) tiene como protagonista a la Patrulla Águila. La historia se centra en su líder, Carlos Ayala, quien descubre que padece un tumor cerebral. De una forma u otra es algo que irremediablemente le va a apartar de su mayor pasión: volar. Esto da un vuelco a su vida y le hace caer en una espiral autodestructiva. Su vida familiar y profesional se resiente y aflora su lado más oscuro.

Hasta aquí la idea no es que sea mala del todo, como fondo dramático está claro que no hay nada peor para un piloto que el quedar incapacitado para seguir volando, más aún cuando eres un piloto condecorado, con experiencia en combate y líder de la Patrulla Águila. Ahora bien, ahí termina todo lo que pudiera tener de bueno en cuanto a la película se refiere. Obviamente, si hay algo que salva el producto, son las escenas en vuelo de los C-101, bien sea aprovechando material de archivo o rodado por la propia Patrulla para la ocasión. Pero si quitamos esas escenas no hay nada, absolutamente nada que se salve de esa película. El guión deja bastante que desear, las interpretaciones no son nada creíbles, más bien parecen de serie juvenil de sobremesa, incluso algún actor con posibilidades de haber salvado su papel, cae también en el agujero arrastrado por el guión y un director (Carlos Gil) que se estrenaba en este género. Parte de la banda sonora se salvaría, pero eso tampoco es un mérito de la película.

Reparto, rellenos y locutores de radio

Viendo el reparto de esta película uno se pregunta en qué estaban pensando los productores. Es cierto que hay algún que otro actor decente, que bien podría haber dado peso al conjunto, pero están totalmente desaprovechados o sólo aparecen en papeles menores (algunos de una o dos escenas como mucho). En cambio hay otros que descaradamente dinamitan el producto con su actuación forzada y automática. Por ejemplo:

Alas Rotas Fulco-Jose Luis Gil

¿Qué tienen en común el jefe de la Patrulla Águila y el presidente de la comunidad de vecinos?

Carlos Ayala (Fabio Fulco): El protagonista, el líder de la Patrulla Águila. Uno se pregunta en primer lugar por qué habiendo tantos actores españoles han de darle el papel a un extranjero. Inexpresivo a más no poder, hace gala de sus dos registros: mala leche y mucha mala leche (bueno, hay un par de escenas en que parece que sonríe). Como en muchos casos su actuación recibe la inestimable ayuda del doblaje (necesario al ser extranjero), algo que ha salvado y realzado muchísimas  malas actuaciones en el pasado. Sin embargo aquí apenas da para salvar el día. El dato curioso es que el actor de doblaje (no acreditado) que intenta arreglarlo es José Luis Gil (sí, el Sr. Cuesta de Aquí No Hay Quien Viva). Pero ni por esas.

Ramon LangaTeniente Coronel Bravo (Ramón Langa): El jefe de la Patrulla, aunque en ocasiones no está muy claro el papel, viendo las situaciones bien podría ser el director de la AGA, supondremos que por “arreglos” del guión. Se me hace raro que el jefe no esté a pie de pista  vistiendo el mono y controlando los ensayos con la radio en la oreja. Es quizá una de las interpretaciones que más me gusta, seguramente porque también es actor de doblaje y eso le da mucho cuerpo a la interpretación.  Lástima que el guión y la dirección no den más de si. Lo único curioso (e inevitable) es que al verle (o escucharle, mejor dicho) cuesta no imaginarse a John McLane soltando la bronca  a los pilotos.

Luis Ayala (Jorge Casalduero): Hermano de Carlos y nº 2 en la Patrulla. A mitad película pasará a sustituirlo como líder (adios al rigor, pero aceptaremos barco…). Igual podría haber dado más de sí, pero en este caso no se salva. Forzado y poco creíble, como casi todos.

Laura (Ana Álvarez): La esposa de Carlos. Sin pena ni gloria, pasa totalmente inadvertida, sólo sale para pelearse con su marido.

Ana (Mónica Van Campen): Punto positivo por la idea de que una mujer se incorpore a la Patrulla. La lástima es que sólo la aprovechen para lucir cuerpo en la escena del desnudo en los vestuarios y poco más. La actuación va pareja a la de Jorge Casalduero, puede que algo peor.

Tony Aguilar

Las gafitas y el aire geek no pegan en un mecánico, ni un locutor de radio-fórmula haciendo de actor.

Belinchón (Tony Aguilar): ¿A quién se le ocurrió la genialidad de que un locutor de Los Cuarenta Principales podría ser un buen actor? Es posiblemente la actuación más denostada de la película. En radio será lo que será, pero en cine no tiene nada que hacer, malo e irritante a partes iguales, dice sus diálogos como si estuviera presentando el número uno de la semana.

La lista seguiría, pero tampoco es plan de hacerlo más largo. La idea sigue siendo la misma. El problema es que hay actores  mejores en papeles muy breves que podrían haber resuelto mucho mejor la situación. Simón Andreu (suegro de Carlos), Xabier Elorriaga (apenas un par de frases)… Al menos tuvieron el detalle de hacer que los pilotos reales y algunos mecánicos hicieran un cameo al participar como figurantes en algunas escenas, punto positivo de parte de los aficionados. El más evidente es ver a Pedro Solves (antiguo jefe de la Patrulla) junto a otros pilotos jugando al billar en un bar, curiosamente luciendo unas cazadoras con emblemas de los Frecce Tricolori.

Un intento de Top Gun, pero sin el Top y sin el Gun

Teniendo en cuenta que en España no se han hecho películas de ambientación militar (al menos actual) en mucho tiempo, este título tenía pista libre para haber sido un título de culto entre los aficionados. Lo irónico es que lo ha conseguido, pero no como se hubiera deseado. Pretendían hacer una película dramática, pero con acción, imitando el éxito de Top Gun, consiguieron que el propio Ministerio de Defensa se implicara y les diera todas las facilidades del mundo. Tuvieron la plena colaboración de la Patrulla Águila, pudieron rodar en San Javier, incluso el propio Comandante Retuerto se prestó a diseñarles una maniobra especial (la famosa  e “imposible” Triple Corona) que al final queda en nada por un trucaje de imagen bastante chapucero. Con toda la flota de C-101 a su disposición, las escenas en cabina se rodaron en una de pega (que canta por soleares) y quedó francamente penoso (a Tom Cruise, en cambio, hasta le dieron una vuelta en un F-14). Tenían buen material, tenían mucha ayuda… y no supieron o no quisieron aprovecharlo.  Sin embargo no hay nadie que deje de preguntarse cómo pudieron los militares dar su aprobación a este producto. Si buscaban un medio de hacerse un poco de propaganda es como si se lo hubieran encargado a su peor enemigo. No digo que hubiéramos vuelto a aquellas antiguas películas al estilo de Botón de Ancla, Cateto a Babor, Recluta con Niño… tan impregnadas de fervor patriótico, pero tampoco hacer un producto que de vergüenza ajena visionarlo. Y no lo digo yo, si preguntamos a cualquier miembro del Ejército del Aire, empezando por los propios pilotos de la Patrulla o los mecánicos, dirá lo mismo. Pondré el ejemplo que suelo poner en los foros cuando surge la ocasión: en un documental sobre Top Gun salía un piloto contando que era una película que podía mostrar a su hijo pequeño y decirle orgulloso “mira, ese de ahí es tu padre”. Sobre Alas Rotas hubo un piloto que me dijo que no la había visto (y no mostraba demasiado interés en hacerlo), otro iba más allá al  reconocer que “prefería que su hijo no la viera hasta que no fuera mayor, no quería que se pensara que su papá era un borracho, enfermo, que le pegaba a su mamá y que tenía tendencias suicidas”. ¿Si los propios pilotos se avergüenzan de esa imagen qué valor hay que darle a la película? He tenido ocasión de conocer a unos cuantos y, francamente, ninguno da ni de lejos el perfil que se muestra. En la película son chulitos, juerguistas, mujeriegos… Lo que viene siendo el tópico del piloto de caza. En realidad la mayoría (al menos en la Patrulla) son gente sencilla, hogareña, con un fuerte sentido familiar, algunos incluso bastante tímidos… Lo mismo en el aire se transforman, pero en tierra desde luego son diametralmente opuestos a como los pintan en la película. ¿Podría ser válida la idea del piloto que ha de dejar de volar prematuramente? Sin duda. ¿Es creíble que el susodicho piloto se vuelva un ser violento, irreflexivo, alcoholizado, infiel y maltratador? Para nada. De las mil y una formas en que se podría haber resuelto esa trama, la mayoría de forma muy elegante, escogieron la peor. ¿En qué momento pensó Defensa que mostrar a un piloto de élite español borracho, drogado y psicótico era una buena idea?

Pilotos Alas Rotas

Y el caso es que en fotografía hasta dan el pego

La suerte es que la película pasó bastante inadvertida fuera de los círculos aeronáuticos. Si yo fuera un profano en la materia y viera esta película, sin más referencias, tendría una cosa muy clara: en mala hora iba a llevar a mi hijo a que uno de esos tipos de mono azul le firmara un póster. El hecho es que con Top Gun se multiplicaron escandalósamente las solicitudes para enrolarse en la NAVY. Con Alas Rotas sólo se ha conseguido multiplicar las páginas de foros con descalificativos, chistes y bromas a su costa (que diez años más tarde siguen estando en vigor). Sin duda algo hicieron mal los militares en el terreno de las RR.PP. Y lo peor es que, visto lo visto últimamente, la cosa no ha mejorado nada, pero eso ya es otra historia.

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